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Desde o neolítico que varios
pueblos habitaron la Península Ibérica y muchos de ellos influenciaron
el caballo ibérico primitivo. Desde la edad del hierro que los Fenicios,
Griegos, Cartagineses y Romanos habitaron la península Ibérica. Los dos primeros pueblos no trajeron caballos suficientes para
influenciar substancialmente el caballo Ibérico. Pero los Griegos tenían
una leyenda sobre los caballos de la "Lusitânia",
en las márgenes del rió Tejo, considerados hijos del viento (Monteiro,
1985).
Los Cartagineses y Romanos
trajeran, en particular el caballo Berbere. Esto es comprobado por
numerosas estatuas y monedas en la que se puede ver un
caballo con cabeza de perfil convexo (Oom, 1992).

Moneda
Ibérica del tiempo de Romanos (Andrade 1974)
A continuación los Romanos vivieron
las tribus del Norte y Centro de Europa: los Vándalos, los Alanos y los
Suevos, que repartieron la Península Ibérica entre ellos. Los dos
primeros trajeron los caballos ascendientes de las razas Alemanas de
tiro. Los Suevos
por su lado, que ocuparon una extensión mayor de la Península,
trajeron un caballo de pequeña estatura semejante al de los Celtas. Los
Suevos vendrían a ser mas tarde derrotados por los Visigodos que trajeron
nuevamente caballos similares a las razas Alemanas de tiro. Caballos de
grandes dimensiones con cabeza de perfil convexo. Los árabes
siguieron a los Visigodos en la Península y trajeron caballos Árabes y caballos
Berberes que se cruzaron con los caballos existentes en esa altura en la
Península. |